martes, 18 de septiembre de 2012

Café.

Coincidir. Con eso me basta; coincidir de nuevo con tus manos, y así, sin esperarlo que aparezcas, que de un momento a otro ya estés sobre mí, sientiendo mi calor. Poco a poco, de nuevo tus labios se irán acercando a mi. Aún puedo sentirlo, el roce de aquella boca, el aroma de aquel aliento, tú respiración tan cerca, saboreando... aún sin casi tocarme. Cómo quisiera tenerte dentro mí, y no ser agua, y no ser café, que al entrar sólo yo, quedo dentro de ti.

1 comentario:

  1. Se me antojo, tú no, el café. ¿Te vas a quedar dentro de alguien y ese dentro de tí?

    ResponderEliminar